Un Wizink Center espectante, con un público mucho más folclórico de lo usual del recinto, sonaba con fuerza segundos antes de que la enormísima Niña Pastori saliera al escenario para dar comienzo a otra noche de esas que se quedan en la retina. Una María con emociones a flor de piel se plantó en el escenario con toda su firmeza, canciones de toda la vida como “Amor De San Juan” fueron de las primeras en sonar, para que así poquito después apareciese en el escenario Miguel Poveda dejando su maravillosa voz ante un palacio emocionado.



No faltaron las palabras de agradecimiento por parte de la artista hacia todo su equipo, desde músicos hasta gente de la discográfica, pasando por amigos y familiares. Pero cabe destacar su mención especial hacía el “Maestro” Alejandro Sanz. “Sin él yo no estaría aquí” verbalizaba desde el corazón.  A fin y al cabo como bien dijo ella, después de tantos años de profesión, de altos y bajos, una aprende a apreciar que su mayor premio, es sentir el cariño de los compañeros y la gente que te rodea.



No faltó el compás por bulerías, encabezado por su marido, músico y productor Chaboli quien junto a las voces y palmeros que le acompañan dio ritmo a un público que se venía arriba al grito de “Que viva el flamenco” . Y en un concierto en estas fechas no pudo faltar el cante flamenco a la Navidad, a los que están y a los que se fueron. Así Niña Pastori recordaba a su Tata Manuela y sus navidades de cantes y familia.



Minutos de música donde parar el tiempo daban paso a sus canciones más recientes, “la azotea”, o “la habitación” fueron coreadas, pero nada que ver a la emoción que se sintió cuando el gran Pablo Alborán salió al escenario, mientras sonaba “La Mudanza”, para cantar a dúo la canción que ambos interpretan en el disco más reciente de Niña Pastori “Bajo tus Alas” sin duda, uno de los momentos más mágicos de la noche. Y es que en estas noches no existe el ritmo, existe el compás y al compás de una guitarra y unos acordes, se sacaron móviles para inmortalizar la canción más esperada, la más sentida, y la más sincera : “Caí”.



Y así sucedió una noche de las que te vas a casa con un ritmo en la cabeza. Con el ritmo de querer que la música no pare, jamás. .

Que viva Niña Pastori, y la madre que la parió.



 

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