Abraham Mateo, 20 años de sueños cumplidos sobre el escenario

No te pierdas...

A las 19:00 comenzaba la cuenta atrás. Cada segundo que caía en el marcador hacía crecer la emoción en un Movistar Arena lleno hasta la bandera, impaciente por celebrar los 20 años de carrera de Abraham Mateo. Cuando el cronómetro llegó a 00:00, las luces se apagaron y los gritos del público estallaron en un rugido imposible de describir. 19:15, Madrid estaba listo.

Con los primeros acordes arrancó un concierto que despertó la nostalgia más profunda de sus fans, muchos cantando entre lágrimas, conscientes de estar viviendo una noche histórica. La segunda canción trajo consigo a 12 bailarines que tomaron el escenario y dejaron al público completamente hipnotizado con unas coreografías impecables.

Buenas noches, Madrid. ¿Cómo suena el Movistar? ¡Un ruido fuerte!”, gritó Abraham antes de dar paso a Bailarina, un tema que levantó a todo el recinto de sus asientos.

Visiblemente emocionado, el gaditano se sinceró con su público:

“Llevo tanto tiempo soñando con este momento… no me lo creo. ¿Esto es real? ¿Puede venir alguien a pellizcarme? Muchas gracias por acompañarme en una noche tan especial. Vais a hacer un viaje por canciones icónicas que hace mucho que no canto y que quizá no vuelva a cantar nunca más”.

Y ese viaje comenzó.

Uno de los momentos más íntimos de la noche llegó cuando Abraham pidió bajar revoluciones para interpretar una canción muy especial, creada junto a UNICEF para ayudar a los niños de Siria. Un piano, un coro infantil y las linternas del público iluminando el Movistar Arena crearon una atmósfera mágica.
“Esto queda en familia”, dijo. Y así se sintió.

Tras un cambio de look, Maníaca devolvió la energía al recinto y con algunas de sus canciones más icónicas nos transportó a los inicios de su carrera. Las coreografías “old school” provocaron un murmullo constante en el público: “Madre mía, qué recuerdos”, “Dios, hace años”. Un recorrido por sus primeros éxitos que terminó con un potente vídeo contra el bullying, recordando las sombras que también han acompañado su camino.

El tercer cambio de vestuario llegó con un mensaje claro: cinturón de boxeo en mano, Abraham se enfrentaba simbólicamente a todos los haters que años atrás intentaron frenarle. Una declaración de fuerza y superación.

La primera sorpresa no tardó en llegar. Una cámara se coló en los camerinos mientras Abraham se cambiaba y dio paso a Lérica, que aparecieron en el escenario dedicándole emotivas palabras. Tony, visiblemente emocionado, celebraba ver a su “hermano” llenar el Movistar Arena, mientras Juan Carlos destacaba su talento como cantante, bailarín y productor. Juntos interpretaron Espinita Clavá, pero antes de despedirse Abraham tenía algo preparado para Tony: un vídeo lleno de recuerdos que volvió a demostrar que esta noche iba de memoria, sueños cumplidos y agradecimiento.

Y si de recuerdos se trataba, Tengo ganas de ti fue uno de los momentos más especiales: la primera canción que Abraham cantó en un escenario con solo 8 años sonó de nuevo, esta vez ante miles de personas.

“¿Os apetece una bachatita o no?”, preguntaba el gaditano antes de invitar al escenario a una persona con la que, como él mismo aclaró entre risas, muchos se preguntaban si había algún roce entre ellos. “El roce era solo cuando bailábamos esta bachata”, confesó, desatando las carcajadas entre las que apareció Chanel en el escenario para cantar Clavaito y los aplausos del público mientras el Movistar Arena se dejaba llevar por uno de los momentos más sensuales y cercanos de la noche

“El escenario siempre ha sido como mi casa”, confesó antes de interpretar una canción que compuso con 16 años en su habitación, y de improvisar unas líneas de otros temas importantes, demostrando que resumir 20 años en dos horas es casi imposible.

Después de volar literalmente sobre el escenario para cantar Quiero verte, una orquesta apareció acompañada de un artista que fue creando una obra de arte en directo, mientras el público asistía atónito.

Las colaboraciones elevaron aún más la noche Naiara, apareció para cantar Tienes que saber, y tras su actuación quiso dedicarle unas palabras a su ya amigo Abraham: “te quiero decir que te admiro desde que era muy pequeña, que tienes un corazón enorme, que eres un artista de los pies a la cabeza. Te lo digo siempre, cada vez que te veo. Para mí, tú eres la voz de España, tienes la voz de España”.

Llegó uno de los momentos más especiales y emotivos de la noche. Abraham Mateo volvió a hacer algo que llevaba mucho tiempo sin repetir: subir a una fan al escenario. Entre todas las manos alzadas, Estefanía fue la elegida. Fan desde hace más de 10 años, y tras viajar desde Sevilla para no perderse esta cita tan especial, vivió la canción completamente emocionada, abrazada a quien, después de una década, sigue siendo su ídolo.

Junto a Juan Magán, Abraham interpretó Si juegas conmigo. Antes de comenzar, el productor y artista quiso dedicarle unas palabras: aseguró que para él era un honor estar sobre ese escenario acompañando a Abraham, a quien definió sin dudarlo como “el tipo con más talento de nuestro país”. Un reconocimiento que el Movistar Arena respaldó con una ovación unánime.

Con Ana Mena, con quien comparte escenario desde que eran niños, Abraham se guardó una de las sorpresas más esperadas para el final. Dejó Quiero decirte para la penúltima canción, justo antes de Señorita, y fue un auténtico bombazo. Sobre el escenario se hizo evidente el cariño, el amor y la admiración mutua que ambos se tienen, una complicidad forjada durante años de carrera compartida.

Tras su actuación, llegó uno de los momentos más mágicos y simbólicos de la noche. Abraham volvió a encontrarse con ese niño que empezó su carrera hace 20 años y mantuvo una conversación con él, recordándole que, a pesar del hate y de los momentos difíciles, nada había conseguido detenerlos. Habían cumplido su sueño: hacer una noche mágica en el Movistar Arena. Y entonces, sin dar tregua a la emoción, comenzaron a sonar los acordes de Señorita, desatando la euforia final con la que el estadio se cayó abajo y poniendo el broche de oro a una noche inolvidable

Abraham incluso apareció subido a un patinete eléctrico, regresando simbólicamente a sus 16 años para cantar Esa chica es para mí, cerrando el círculo de una carrera marcada por la constancia, la evolución y el trabajo.

Sin duda, este concierto no solo celebró 20 años de música, sino que confirmó algo que ya era evidente: Abraham Mateo es una de las mejores voces que tenemos en España, y ya era hora de reconocerlo.

- Entrevistas -spot_img

Puede que te interese...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su nombre aquí
Por favor ingrese su comentario!

- LCDM TV -spot_img

Última hora