Aida y vuelta: El abrazo de una serie eterna

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En enero del año 2005, en una cadena liderada en aquel entonces por Paolo Vasile, nacía una nueva sitcom que quedaría para siempre en el imaginario colectivo de varias generaciones: «Aída».

A cuatro tramas por capítulo, un sinfín de personajes pasaron «Esperanza Sur» durante diez años. En el año 2014 Aída cerró para siempre…aparentemente.

Ahora Paco León se pone en cabeza para dirigir «Aida y vuelta», una película que narra ese famoso «¿Y si?» que a todos se nos pasa por la cabeza alguna vez. ¿Qué hubiera pasado si Aída no se hubiese acabado en aquel junio del 2014? ¿Qué pasaría si la protagonista quiere marcharse pero su deber es otro?. Aida y vuelta es, sin duda, un abrazo a la nostalgia. A la risa. A la emoción. Es volver a casa. Una casa intacta, a la que el tiempo no ha pasado por encima.

Con cámara en mano y a largo planos secuencia, Paco León (con doble trabajo) aborda esta historia diferente a un simple reencuentro. Es la historia que cuenta que pasa detrás de cámara. Qué sucede delante. Qué emociones vivían encima de una montaña rusa como lo fue Aida.

Cuando Carmen Machi decidió abandonar la serie en 2009, el relevo como prácticamente protagonista, lo cogió Paco León y su, ya histórico, Luisma. Si bien es cierto que se distribuían mejor los pesos protagonistas, el Luisma fue, sin duda, uno de los más relevantes. En esta ocasión, cada uno de los actores y personajes toma su trama como relevante, haciendo de este reparto coral una autentica obra de arte. Problemas, disputas, humor y emoción, de todo eso podrá disfrutar todo aquel que vea la película.

Temas como el VIH, el acoso sexual o saber establecer los límites estarán presentes en «Aida y Vuelta» mezclados con la risa que ya viene intrínseca en el proyecto.

A nivel audiovisual la película es una auténtica maravilla. Planos secuencia como ya he mencionado que me dejaban boquiabierta, planos aéreos enlazando una secuencia con otra, o transiciones entre secuencias separadas únicamente por una puerta simulando dos escenarios totalmente diferentes. Cuando les pregunté si para ellos había sido difícil, me comentaron que como actores ese tipo de planos los disfrutaban muchísimo, pero a nivel técnico había sido complicado. Solo una cabeza y con una inteligencia emocional como la de Paco Leon podría hacer algo así y que quedará maravillosamente natural.

La emoción en la rueda de prensa era notable. El tiempo no mata nunca la química dentro y fuera de la pantalla. Todo el talento artístico es algo evidente cuando los miras a la cara y hablan con los ojos de la verdad. Unos ojos que reflejan la pasión que sienten por su trabajo.

Decía Canco Rodríguez que era imposible hacer algo como lo que recuerda la gente, porque la gente recuerda Aida relacionado con algo concreto. Lo veía con su abuela, le salvó de algo…Y pide a la gente que no busque eso en la película. Porque no lo podrán encontrar. Personalmente si me ha ocurrido. Si lo he encontrado. Por primera vez en mi vida, no he sentido una película como extraña, sino como familiar. Como la casa de la que hablaba antes. Porque al final, todos somos un poco parte de Aida y Aida siempre formará parte de nosotros.

Eso ha sido la película, un abrazo a una casa que el tiempo cerró, pero nunca consiguió borrar.

 

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