Volver al Movistar Arena siempre es especial. Es casa para muchos y refugio para otros. Anoche, 10.000 personas se reunieron bajo un mismo techo por una de las causas más importantes: la lucha contra el cáncer de mama.

Como cada año, Cadena 100 tiñó de rosa las luces del Movistar Arena y reunió a diez artistas que pusieron voz, música y emoción a una de las noches más especiales del año. Una noche para cantar, emocionarse y, sobre todo, recordar que detrás de cada canción hay una lucha que merece ser escuchada.
Presentada por los míticos Javi Nieves y Mar Amate, Vicco fue la encargada de dar el pistoletazo de salida con su ya más que conocida Nochentera, la canción con la que se presentó al Benidorm Fest hace casi cuatro años y que volverá a llevarla al concurso en 2027. Después, el público pudo disfrutar de uno de los nuevos temas de su próximo disco, Tiramisú.
Los siguientes en subirse al escenario fueron Marlon, el grupo asturiano formado por Adri, Juanín y Jorge. Hachiko fue la primera de las tres canciones que interpretaron, seguida de una de sus más conocidas, Olvidé olvidarte, y de Hablables, perteneciente a su último disco, Hipersensible, publicado en abril. Tres canciones para demostrar que la sensibilidad también tiene su lugar en el rock y el pop.
El 1 de octubre de 2027 volverán a pisar ese mismo escenario, aunque esta vez para hacerlo suyo. Marlena también dejó su huella en esta edición de Por Ellas con Te vas a inventar. El dúo, que tiene previsto publicar próximamente su nuevo álbum, interpretó además Nadie se muere de amor, uno de los temas que formarán parte de este nuevo trabajo.

La música continuó con Huecco y su Mirando al cielo, una canción que lleva dos décadas sonando en las emisoras de radio y acompañando a toda una generación. Pero uno de los momentos más especiales llegó poco después, cuando su hijo Ezequiel, de tan solo seis años, subió al escenario. Su presencia llenó de alegría un espacio que ya estaba cargado de emoción y recordó que hay sentimientos que solo la inocencia de un niño puede transmitir. A ellos se sumó Conchita para interpretar Bajo tu piel, una canción que habla de esas conexiones profundas que nos marcan emocionalmente y que permanecen en nosotros incluso cuando la otra persona no está cerca.
La artista continuó con El viaje, una canción dedicada a su hijo en la que intenta explicarle cómo será la vida cuando crezca. Después llegó Por las veces, un tema que invita a no rendirse y a seguir adelante, incluso cuando el camino se complica. «Te prometo que tu sueño está hecho a tu medida», una frase que resume a la perfección el mensaje de esperanza que también se respiraba anoche en el Movistar Arena.
El siguiente en pisar el escenario fue Pablo López para interpretar El niño del espacio y Casi siempre, regalando al público uno de esos instantes en los que la música parece detener el tiempo. Pero si hubo un momento capaz de tocar especialmente el corazón de los asistentes, fue El mejor momento, el himno de Por Ellas de 2014 que sigue ocupando un lugar especial en la memoria de tantas personas.

Leire Martínez subió al escenario como una de las grandes protagonistas de la noche, sin olvidar que las verdaderas protagonistas son ellas: todas las mujeres que luchan contra el cáncer de mama, las que lo han superado y las que siguen enfrentándose a él cada día.
La artista fue la encargada de poner voz al himno de esta edición, Quédate en su voz. Junto a ella subió un grupo de mujeres con camisetas rosas, en homenaje a todas las que continúan luchando contra ese enemigo que, aunque a veces sea invisible, está muy presente en sus vidas.
Ellas bailaron y cantaron junto a Leire, haciendo suyo cada verso. Porque esta canción también les pertenece. Porque sus historias, sus miedos, su fuerza y sus ganas de seguir adelante merecen ser escuchados. Y porque, anoche, más que nunca, la música fue también suya.

Rosana y Fangoria fueron las encargadas de poner el broche final a una noche en la que la música volvió a demostrar que puede ser mucho más que entretenimiento: puede convertirse en compañía, en refugio y en una forma de dar visibilidad a quienes más lo necesitan.




