MORAT en el Movistar Arena: El arte de vivir el ahora entre canciones

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La banda colombiana MORAT ofrecerá cuatro noches en el Movistar Arena de la mano de IGLESIAS ENTERTAINMENT , seguidas de un concierto más íntimo el día 1 de noviembre en la sala Joy Eslava para Los 40 Básico.

Anoche fue la segunda de esas noches, cargada de emoción. Los asistentes iban entrando mientras, sobre el escenario, se proyectaba la imagen de un ascensor que iba bajando de piso según se acercaba al ahora. Sin olvidarnos de la conmoción que supuso el accidente ferroviario ocurrido ayer, MORAT tampoco lo hizo. «Somos colombianos, pero España es nuestra casa. Nos solidarizamos con las víctimas y familiares del accidente ferroviario ocurrido esta mañana, no podíamos no decir nada».

MORAT arrancó el concierto con «Llamada perdida», uno de los temas de su penúltimo álbum, Si ayer fuera hoy. A lo largo de la noche también sonaron canciones de Ya es mañana, su último trabajo, como «Me toca a mí» y «Eclipse solar», sin olvidar temas tan emblemáticos de la banda como «No hay más que hablar» y «Cuando nadie ve», esta última perteneciente a su álbum ¿A dónde vamos?.

Foto: Beatriz Jiménez

Siempre que uno entra al Movistar Arena, lo hace con expectativas por lo que va a ver. En esta ocasión no era diferente. MORAT es una banda muy completa, muy polifacética y con un ejército de fans muy fieles. Verlos cantar, bailar y disfrutar sobre el escenario como si no existiera el mañana fue uno de los mayores regalos que pude recibir. Ver la música, en todo su esplendor, en medio de una batalla silenciosa que lidiamos todos, fue algo casi mágico de describir. Hacer silencio y observar cómo 13.000 personas cantan al unísono una misma canción es un ejercicio que no recomiendo a nadie saltarse. Es una de las pocas veces en las que uno puede observar la simpleza de la vida, de las pequeñas grandes cosas convertidas en superpoderes.

Juan Pablo Villamil, Simón Vargas, Martín Vargas y Juan Pablo Isaza son cuatro engranajes que hacen funcionar toda una cadena. Cada uno tiene su momento sobre el escenario, y verlos brillar, tanto individual como conjuntamente, es toda una suerte.

Foto: Beatriz Jiménez

A mitad del concierto, el escenario se trasladó al centro de la pista, donde un cuadrilátero era el encargado de sostenerlos. Entre canciones y recuerdos, Martín fue el encargado de elegir a alguien del público para coger una cámara de vídeo y recrear un videoclip al ritmo de «MTV», una de las últimas canciones pertenecientes al mencionado Ya es mañana.

Al escenario subió Vic, un fan incondicional de la banda que contaba emocionado su amor hacia ellos. Cantaba sus canciones en el metro, iba a todas sus firmas y a todos sus conciertos. Tenía muchos recuerdos con ellos, pero, sin duda, el más especial se lo llevó anoche.

En los conciertos de MORAT, el público tiene un superpoder pocas veces visto. A la entrada del Movistar Arena, varias personas de la organización se encargaban de entregar pulseras que se iluminarían en un momento del concierto. Sobre la pantalla se proyectaban tres colores, cada uno correspondiente a una canción de distintas etapas de la banda: el azul, para «Cuánto me duele»; el amarillo, para «Di que no te vas»; y el rosa, para «En coma».

Si bien es cierto que la noche anterior ganó el color azul, parece ser que el público madrileño es de repetir, pues volvió a ganar «Cuánto me duele». Miles de pulseras se alzaron a la hora de votar, iluminando de azul un Movistar Arena estrellado.

A partir de ese momento y durante las siguientes canciones, las pulseras no dejaron de iluminarse. De diferentes colores, de diferentes formas, manteniéndose encendidas, parpadeando, cambiando de color. Todas se alzaban para iluminar a un grupo que ya tiene, desde hace años, luz propia.

Foto: Beatriz Jiménez

«Besos en guerra» o «Cómo te atreves» fueron las canciones más enérgicas y con las que la gente más disfrutó. Siempre han sido un sello de identidad de la banda y, pese a los años, lo siguen siendo. Confeti, fotos, papeles de colores… Miles de aditivos para un concierto que estuvo cargado de emoción pura.

A veces, con las prisas del hoy, nos olvidamos de que ya es mañana. Por eso, en la medida de lo posible y, como han recalcado ellos muchas veces, es importante no olvidar que, en cualquier momento, hoy ya es mañana.

Por eso es tan importante decir, mostrar, abrazar… Todo pasa muy rápido. Y vivir con emoción es lo único que nos puede salvar.



 

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