En general, en los festivales todo pasa demasiado rápido. Los invitados llegan, presentan su proyecto, pasan por el photocall, atienden a la prensa y desaparecen. Siguiente proyecto. El tiempo es el que es y hay que aprovecharlo. Las conversaciones duran, siendo generosos, diez minutos, y ya está esperando el siguiente.
Pero eso, en el Meetings FesTVal Lanzarote, no pasa. Las conversaciones no terminan cuando acaba la presentación. Siguen en un café, durante la cena, en el hall del hotel, en la playa o hasta en el bar mientras España juega contra Uruguay en el Mundial. Durante tres días desaparece esa línea invisible que suele separar a quienes hacen televisión, quienes la contamos y quienes simplemente la disfrutan. Y se recupera un poco esa sensación de «la familia de la tele». Esa que parece haberse ido perdiendo entre las prisas, los algoritmos, las audiencias y las pantallas.
Creo que esa es precisamente la identidad de estas jornadas organizadas por el FesTVal, que este año han celebrado su tercera edición. Si me permitís un inciso, el FesTVal ya tiene ese ambiente cercano del que todos hablan cada año, pero allí el volumen de estrenos, entrevistas y presentaciones hace que todo vaya mucho más rápido. En Lanzarote, en cambio, hay tiempo. Y eso termina marcando la diferencia.
Pero eso no surge por casualidad. Detrás de estas jornadas hay un equipo humano que consigue que todo funcione casi sin que uno se dé cuenta. Siempre pendientes de que no falte nada, consiguen que quienes estamos allí nos sintamos cuidados desde el primer momento. Esa cercanía termina contagiándose y acaba definiendo el ambiente, como también ocurre cada año en el FesTVal de Vitoria.
La inauguración corrió a cargo de Alejandro Ibáñez, CEO de Prointel e hijo de Chicho Ibáñez Serrador. Era imposible no hablar de su padre, aunque la conversación fue mucho más allá del apellido. Alejandro explicó la nueva etapa que vive la productora y adelantó que está preparando un documental para reivindicar la figura de su padre más allá del «Un, dos, tres»: «Estoy preparando un documental sobre mi padre para reivindicar su nombre y explicar que hizo bastantes más cosas que el ‘Un, dos, tres'».

También dejó una reflexión que dio que pensar a muchos de los presentes: «La televisión olvida rápido a la gente». Recordó que el cine sí reconoció la trayectoria de su padre con un Goya de Honor, mientras que la televisión nunca terminó de hacerlo de la misma manera. Y, cómo no, hubo tiempo para hablar del futuro del programa: “Ahora mismo el “Un, dos, tres” está en manos de Warner Bros y espero que algún día pueda volver a la televisión”.
Por la tarde llegó Alberto Chicote. Contó que cuando empezó en televisión era un mundo completamente desconocido para él. Mientras las cosas pasaban en la tele, él estaba metido en la cocina. Catorce años después del estreno de «Pesadilla en la cocina», sigue hablando del programa con la misma ilusión y la misma curiosidad que el primer día y expresó con orgullo que, si catorce años después del primer programa siguen ahí, será porque algo bien están haciendo.
Compartió anécdotas de rodaje, explicó cómo se vive un programa desde dentro y dejó una frase que sirve para mucho más que la cocina: «Para valorar hay que tener un criterio formado. Un conocimiento. Saber de lo que se habla» e hizo mucho hincapié en la identidad propia, en no hacer las cosas simplemente porque las hace todo el mundo, ya que cada persona es única y esto es lo verdaderamente importante.
Entre charla y charla también hubo espacio para las proyecciones. La primera proyección llegó de la mano de Canal Cocina con «De puerto en puerto: Islas Canarias – Especial Lanzarote», un recorrido por algunos de los rincones marineros y gastronómicos de la isla que demuestra que la cocina también es una forma de contar un territorio.
La noche terminó entre risas con el espectáculo «Señoras y señoras», de María Guerra y Mariola Cubells, y un monólogo de Xavier Deltell, que ya es casi un clásico de estas jornadas.

El segundo día arrancó con José Fernández. El periodista lanzaroteño, una de las voces más reconocidas de la información cinematográfica en España, repasó una trayectoria llena de festivales, entrevistas y anécdotas. Pero quizá lo más interesante fue escuchar todo aquello que normalmente no se cuenta: cómo se prepara una entrevista, qué ocurre cuando las cámaras se apagan, las conversaciones más fáciles o las más difíciles, los egos o esos pequeños momentos que nunca llegan a publicarse y que, muchas veces, son los que más recuerdas. Los “backstages” de los que entrevistan.
Por la tarde llegó el turno de hablar de deporte. Almudena Cid, Willy Rodríguez y José Antonio Mielgo reflexionaron sobre cómo han cambiado las retransmisiones deportivas y sobre el crecimiento de disciplinas que hace años apenas encontraban espacio en televisión. Fue una oportunidad para descubrir el trabajo que hay detrás de quienes ponen voz a muchos de esos momentos que después terminan formando parte de la memoria colectiva.
La tarde continuó con la presentación de la tercera y última temporada de «El Inmortal». Antes de la proyección del primer capítulo, el productor José Manuel Lorenzo, la actriz Irene Esser y Laura San Miguel, representante de Movistar Plus+, conversaron con los asistentes sobre cómo nació una temporada que inicialmente ni siquiera estaba prevista. Insistieron en que la historia termina aquí, pero dejaron abierta la posibilidad de que algún día ese universo pueda seguir creciendo a través de la historia de alguno de los personajes.

Durante la conversación, Irene Esser, la actriz venezolana que da vida a Paulina en la ficción, habló de la complicada situación que vive su país y confesó que, de no haber viajado a Lanzarote para participar en el festival, habría estado allí cuando se produjo el terremoto. También recordó el proceso de casting y la evolución que ella y su personaje han recorrido casi de la mano. El viernes volvió a cerrarse con humor, esta vez gracias al monólogo de Gorka Aginagalde.
El sábado fue el turno de la Academia de Televisión, que reunió a Jorge Fernández, Luján Argüelles, Aitor Albizua y Dani Calero en una conversación moderada por Jota Abril para hablar de uno de los formatos que mejor resiste el paso del tiempo: los concursos.
Puede que la forma de consumir televisión haya cambiado, pero los concursos siguen conservando su sitio. Se habló de casting, del directo, de la importancia de quienes presentan estos formatos y de cómo han sabido adaptarse sin perder su esencia. Luján Argüelles aprovechó además para reivindicar una mayor presencia de mujeres al frente de este tipo de programas y adelantó algunos detalles de «El camino de la verdad», el nuevo concurso que estrenará en unas semanas en Telecinco.
Durante la mañana, también pudimos disfrutar de otros rincones de la isla como el Jardín de Cactus, los Jameos del Agua y una fantástica comida en uno de los chiringuitos de la Caleta de Famara, donde pudimos refrescarnos un poco en las aguas de una espectacular playa.
Como broche final, el Gran Hotel Arrecife acogió la entrega de los III Premios FesTVal Lanzarote. Presentada por Jota Abril, con las actuaciones de Primital Brothers y las intervenciones de Xavier Deltell y Gorka Aginagalde, la gala reconoció la trayectoria y el trabajo de profesionales como José Manuel Lorenzo, que recibió el Premio de Honor, Antonia San Juan, Alberto Chicote, Luján Argüelles, María Lamela, Alexis Hernández, Francisco Andrés Gallardo, la serie «El Inmortal» y el programa «Directo al grano», cuyo premio recogió Gonzalo Miró.
Si os soy sincera, hasta los premios se convierten en un momento en el que el recuerdo de la televisión sigue siendo algo pausado. La gente recuerda los primeros programas, los referentes, los que siempre están, los compañeros, los momentos complicados que sin duda vive la profesión, especialmente el periodismo. Ahora que todo ha pasado y haciendo memoria de lo que han sido estos días, me doy cuenta de lo importante que es escuchar. Hablar. La pausa. Y sin dudarlo me quedo con las conversaciones. Con esas conversaciones esporádicas que os mencionaba al inicio de este artículo y que en parte me serían imposibles de transcribir, porque tampoco han sido grabadas y porque, además, tampoco es necesario. Conversaciones que nacen sin importar demasiado quién entrevista a quién.
En un tiempo en el que todo se mide en audiencias, clics, tendencias, likes, fechas de caducidad y prisas, me da algo de tranquilidad encontrar un lugar donde todavía queda espacio para pararse a escuchar y hablar. Algo que el periodismo y la televisión a su manera siempre han hecho.
Y creo que esa es la verdadera esencia del Meetings FesTVal Lanzarote. No solo celebrar la televisión, sino recordar que antes que formatos, programas o cadenas, la televisión siempre ha sido una suma de personas. Y durante unos días, en Lanzarote, todas ellas parecen formar parte de la misma familia. Que las prisas y el ruido no nos hagan perder lo esencial.





