El otro día aprovechando que estaba en Barcelona pudimos sentarnos frente a él para abrir una de esas “Cajas de Música” pendientes. El otro día hablamos con Tamar Novas e hicimos un repaso por lo que ya lleva vivido, lo que está viviendo y lo que aún le queda por vivir.

Asegura que nunca busco dedicarse a esto sino que empezó en esta profesión con cierto desconocimiento, con una gran fascinación por contar historias y formar parte de ellas y se quedó. Reconoce que sigue aprendiendo cada día sobre este oficio y que a veces aún no se cree que está dónde está. Afirma que del Tamar que empezó hablando la lengua de las mariposas mantiene en parte el desconocimiento de la profesión, las inseguridades, las dudas… la extrañeza… y también la emoción y libertad de aquel niño que iba a jugar… eso sí, todo con más experiencia.

La curiosidad le mantiene vivo. Le gusta viajar, cambiar de proyectos, la intensidad de la profesión, los vínculos que se crean con los compañeros, el aprendizaje constante…

Cuando le pregunto por Fariña sonríe ampliamente y me cuenta que con Roque y compañía ha aprendido la importancia de los puntos medios, de los grises…

En Barcelona ha estado de paso con el jardín de los cerezos, una historia que le ha amigado con la frustración ya que pensó que no sería capaz de sacarlo adelante porque tal y como nos explicó “Cuando el texto cuenta tantas cosas siempre piensas que no serás capaz de poderlo contar todo”.

Si hablamos de Sebastián y Alta Mar su cara se llena de diversión. Nos habla de un cluedo en alta mar, un proyecto en el que se ha reencontrado con muchos compañeros y en el que está disfrutando mucho. Una historia de la cual ha destacado la gran libertad que han tenido y están teniendo.

Cuando es el turno de hablar de Andrés la emoción se contagia en su cara. Para él Andrés ha sido un regalo. Un sueño hecho realidad porque trabajar con Isabel Coixet para él era eso. Un sueño. Un sueño que gracias a la historia que cuenta Isabel en “Elisa y Marcela” ha podido cumplir.

Sin duda hablar con Tamar también ha sido un regalo para nosotros, porque siempre es maravilloso hablar con alguien que reconoce estar aprendiendo cada día, alguien que disfruta con lo que hace, alguien que es feliz contando historias… alguien que reconoce tener dudas e inseguridades en un mundo lleno de filtros y “perfección”.

Gracias Tamar por tu calma y tranquilidad.


Marta Juanola

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *