Jordi Coll sobre “Constelaciones”: “Entender todo sobre todo, ¿sirve?”

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Sentados hablando de la vida, del amor y de la muerte es como empieza esta entrevista con Jordi Coll. En una de las salas del Centro Dramático Nacional, que tanto arte ha albergado siempre.

Cuando empezamos a hablar de Constelaciones, Jordi me sorprende hablando del amor y la muerte. Para él, esta obra le ha ayudado a entender que su muerte le pertenece. La muerte forma parte de la vida, y por tanto es de cada uno y cada uno debe decir como y cuando poder irse.

Un poco de spoiler sobre la obra nada más empezar, pero muy profunda reflexión. Volvemos a mencionar al público, en el que esta obra cumple dos papeles. Protagonista al principio como mano inocente, azar o destino y observador el resto del tiempo: “La realidad se altera cuando es observada y en el teatro eso es una premisa”.

Al igual que con Sergio, hablamos sobre la infinita posibilidades de un teatro vacío. Jordi es claro: “Me quedaría de por vida ahi”. El ensayo de una obra de teatro es un laboratorio tanto para actores como para director. Todos llegan con muchas posibilidades y muchas cosas en la cabeza, cada uno con sus temas personales y profesionales. Es Sergio quien trata con ellos individualmente y sabe sacar lo mejor de cada uno a su manera.

Esta obra trata mucho de “Que hubiera pasado si…”. La pregunta que nos persigue como un fantasma cada día de nuestra vida. Jordi cree que te puede llevar a la infelicidad más extrema. Es entonces cuando me plantea una pregunta que su personaje dice: “Entender todo sobre todo…¿sirve?”. Hay muchas cosas que no entendemos, y está bien. Existen cosas que no se pueden explicar con palabras, porque por suerte nuestro vocabulario es finito. Y eso es de las mejores cosas que nos pueden pasar, que las palabras no alcancen. Que haya otras maneras de explicarnos. Y de no entender.

Por ultimo hablamos de la música. Que acompaña la obra de principio a fin. En todos su universos posibles. Compartiendo pensamientos sobre la música y sus indescriptibles posibilidades, llegamos a la conclusion de que podemos vivir sin muchas cosas en la vida. Pero no sin música. La que acompaña en un mal día. La que viaja contigo en metro. La que escuchas cuando tienes un largo vuelo hacia un sueño. La que bailas en un concierto aunque te duelan los pies. Con la que ríes y concierto la que lloras.

En esta obra y probablemente en la vida, la música es nuestra mejor amiga.

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