Pablo Alborán ha colgado el cartel de SOLD OUT durante dos noches consecutivas en el Movistar Arena. Durante dos noches, el tiempo se ha parado.La vida continuaba de otra forma. Se quedaba entre unos acordes que nos recordaban, entre otras cosas, que seguimos vivos.

El concierto ya arrancó diciendo es un homenaje al amor, un homenaje a lo que nos hace sentir vivos. Si tienes el corazón roto, si estás enamorado este es tu sitio esta noche. Pablo entonó un canto a la libertad y al amor en todas sus formas.
Desde un lado algo personal, me cuesta creer en el amor. Pero entiendo el amor porque lo veo en su forma de mirar el mundo, de crear una especia de magia inexplicable que aún a veces me sigue sorprendiendo. Soy plenamente consciente de que nunca voy a dejar de emocionarme con su música, es algo que tengo asumido desde hace ya un tiempo. Es quasi inevitable pensar en lo bien que han envejecido algunas canciones. El tiempo y los daños no parece haberles podido pasar por encima, y eso ya es un logro. Ver a tantas personas cantando al unísono Quién me erizó la piel. Por aquellos que continúan a su lado, por aquellos que se incorporaron más tarde, y por aquellos que saben disfrutar de la música un jueves cualquiera.
Hay parte del concierto donde solo unos pocos afortunados se sientan a su lado mientras Pablo hace un medley de canciones, las de siempre y las de ahora. Con calma. Sintiendo de verdad el regalo del presente. Tu refugio o Que siempre sea verano, aparentando la mano de alguien emocionado, han sido algunas. Pablo, eres la forma más pura que ha tenido la vida de explicarnos al resto de los mortales que el talento no existe sin humanidad.

En Saturno, viven los hijos que nunca tuvimos, o eso canta él. Y entonces se levantaron 15.000 luces soñando. En cada luz, se sentía una vida, un sueño, una decisión que nunca existió, y que durante solo unos instantes suspendidos en el tiempo, fue real. Más tarde, sentado al piano, empezó a tocar los primeros acordes de Planta 7 , donde no pudo contener las lágrimas de emoción : por la sanidad pública que tenemos en España, por los que cuidan, por los que abrazan con una mirada…donar medula salva vidas (que nos se nos olvide la importancia de esto, que Pablo recalca en cada concierto).

Que vértigo da ser libre, y que bonito ver como alguien abre las alas sin miedo. Más allá de toda emoción, de toda banda sonora, observar un Movistar Arena lleno, dos días consecutivos, tiene que ser, cuanto menos, vertiginoso. Perro, a la vez, invita a soñar a cualquiera que tenga un poquito de ganas de hacerlo. Ver como con trabajo incansable se cumplen sueños es un recordatorio de que, a veces, las cosas bonitas también suceden.





