Pablo López presenta «El Cuatro»: «Diario de un viaje en busca del espacio»

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David Fraile
David Fraile
Fundador y director de lacajadmusicatv.com - Periodista , historiador del arte y devorador de libros. Coleccionista del universo Pixar.

El pentagrama en blanco, la hoja vacía, las palabras que golpean en el techo buscando el momento para encontrar la inspiración y encontrar el orden es uno de los mayores retos a lo que uno se puede enfrentar. 

Han pasado ( hasta hoy 18 de Septiembre) 2101 días desde que Pablo López dejara volar por primera – última vez su Unikornio y ahora en mis manos recae la responsabilidad de darle a “El cuatro” su primera vez.

En honor a la verdad, es vertiginosa la sensación previa de abrir un mail y encontrar algo que como periodista ansías y como músico quieres degustar desde hace casi seis años y ese nervio bonito de querer estar a la altura, la voz que se tambalea en silencio y las manos que lloran y bailan antes de pintar palabras. 

Vamos a intentarlo. 

Entrar en la mente de alguien como Pablo es complicado, mirar a la música con sus mismos ojos es rozar la excelencia y abrazar su mensaje e intentar entenderlo es la clave del éxito. “El Cuatro” es un disfrute de muchas primeras veces. Como ejemplo, estas palabras salen después de la decimotercera escucha, que es os aseguro suena como la primera vez.

Pablo ha conseguido en la creación de este disco una gran obra de impresionismo musical, una pincelada de canciones que forman un todo, que es la búsqueda incansable de un sonido esencialmente nuevo con los pilares fundamentales de siempre. 

Las canciones de “El Cuatro” hay que verlas, sentirlas e interpretarlas desde múltiples aristas e intentar acercarse a ellas a través de los ojos de Pablo y la percusión del corazón del que las escucha.

Este disco es un viaje del niño genio al genio maduro. Una búsqueda cromática ( que ya se iniciaría en el “azul” de Quasi) para llevar al siguiente escalón la complejidad de su sonido sin renunciar a su verdad y a su libertad, por desconcertante que pueda parecer.

Una de las cosas que si puedo afirmaros es que este disco cambia por completo la visión y la expectativa de su directo. A pesar de que en su gira actual “El niño del Espacio” algunas de sus nuevas canciones ya han visto la luz, escuchado “el cuatro” en su conjunto, la narrativa completa o las canciones bajo su contexto es una pirueta obligada en su directo, que auguro será un tremendo vértigo. Su plenitud y la exigencia emocional, armónica y vocal de estás canciones serán un reto apasionante.

“El cuatro” es una mirada al espejo de las canciones, el regreso a casa de un niño que se hace mayor pero que aprendió que en la simpleza de su locura se encuentra la complejidad de su genio, tal y como es.

El orden del disco no es fortuito. Nos abre con una introducción donde presenta muchos de los sonidos que va a desplegar, mezcla las voces blancas junto con efectos (voces) que nos recuerdan a las raíces de “Tempo” en su parte final (canción perteneciente a Unikornio su anterior trabajo), clara señal de los que nos va a mostrar.

Levanta” es una canción que se presenta con un ADN de siempre, donde el piano y la voz toman el control. Es el despegue hacia un destino que a lo lejos del tema poco a toma forma, como es la locura de los synthes   y el tratamiento de su voz, pero sin duda con una premisa clara: “Si me preguntas a donde voy, a donde voy no tengo miedo (…) El incendio es tu lecho, porque lo malo bien hecho, siempre ha rondado tu casaToda una declaración de intenciones. 

“El niño del espacio” despliega sus alas. El primer single de este “cuatro” se presenta como el empujón definitivo. Una canción que significa lo que es y hacía donde va, siempre mirando hacia el cielo. «El niño del espacio» fue el pistoletazo de salida a eso que muchos llaman era, yo lo llamo simplemente hacer la música que te apetece en el momento que sientes que debes hacerla. 

(Por cierto soy yo, ¿o al final de la canción es reconocible al menos unas notas de la B.S.O de E.T?).

“Como soy”, es sin duda uno de los tres grandes corazones que tiene este disco. Pablo vuelve a su patio para buscar “un corazón gigante y poderoso, que está cansado de jugar con ese verbo peligroso” y clama a la música “dime que me quieres como soy”, hermosa es la aparición del coro de voces blancas que le devuelve a él la mirada del niño genio que no se ha olvidado del “hambre de su alma creativa”.

Llegamos a “El calendario de las cruces”. Segundo corazón de este disco. Aquí no se si contárosla o pediros que subáis el volumen con los ojos cerrados e imaginéis el directo. Esta, es la primera que se talló en mi memoria y me atrapó. Es un puzle musical que tiene todo, la modernidad, grandiosidad, complejidad, sencillez y desnudez.

Una canción que es un cambio, un camino transitado que se frena con la voz de Pablo a lo lejos “por cada vida, por cada abrazo, imaginando, yo vivo siempre” y el éxtasis capitaneado por las cuerdas y el synth  que finaliza la canción. Un dialogo musical entre las cruces que duelen, la exigencia del paso del tiempo y de la luz de soñar siempre hacia delante. Simplemente, épica.

“Si te pasa algo”. Después de la epicidad del corte anterior llega el descenso hacia el cambio final “a paso lento”. La voz tratada con absoluta delicadeza, la melodía al principio casi dentro de una caja de música se va vistiendo de potencia para finalizar en un susurro, el cambio está y las dudas aparecen, si a la música “le pasa algo” le ofrece “una verdad tendida al viento”.

“Esdrújula”. Sin duda uno de los temas más ingeniosos y luminosos del disco. Cómo hablar de la palabra esdrújula clave de esta obra, sin mencionarla explícitamente ni una sola vez … “la música”. 

Aquí quisiera hablar del videoclip que acompañó a este segundo escalón antes de llegar al estreno de “El cuatro”, no sé si por casualidad, guarda ciertos aromas, esencias de sus predecesores como «El abrazo más grande de todos los tiempos» donde «los globos rojos» forman parte de una estética muy llamativa y curiosa… quizás, ¿una segunda parte de ese abrazo?, pudiera ser.

“Casi siempre”. Pablo López durante su carrera, ha realizado colaboraciones en ocasiones definidas y muy recordadas. Este tema, el más breve del disco, compartido con Lola Índigo se convierte en un remanso narrativo y armónico, “como una promesa escrita en un mantel”. Una pausa casi acunada entre ambos dentro del “crescendo” de la evolución de “El cuatro”, una intensidad que se detiene,  se disfruta entre dos voces, dos talentos destinados a encontrarse.

“Me voy a escapar”. Una canción hipnótica, reflexiva, donde la presencia del coro hace que se eleve el rotundo mensaje. Huir hacia delante, buscar la libertad, abrazar el escape y el refugio de unos acordes, de la música como la sientes. “Si me da por volar, que la tierra no me persiga, que yo le regalo una vida para jurar … que me voy a escapar”.

“Hibakusha” : Para mí el tercer y último corazón del disco. Quizás la canción que aúna todo el espíritu de este viaje. Un tema que en la melodía, en la letra, en la composición, en la producción suma en un trazo infinito este periplo de casi seis años. Es atrevida, es caótica , duele pero está cargado de fuerza y convicción, a pesar “del bombardeo del viaje” quiere hacerlo a su manera, “pararse un segundo y cantarte lo que vea”. “Me están buscando por buscarte en lo profundo, por pintarte en las aceras, ahora sabes quien te espera”

“Sapiens (pero sueño) . Sin duda el final del camino. La cadencia perfecta para esta búsqueda de “El cuatro”, el viaje del héroe que se vacía, se busca, y encuentra lo que tanto ansió, un camino que sentir , que comunicar y que madurar… y aún así nada ni nadie le quitará sus ganas de seguir soñando.

La producción, la composición, el sonido , la elección cromática de las portadas e incluso el hexágono que enmarca a Pablo en cada una de ellas (bajo mi punto de vista eso si)  son un claro homenaje a la escala hexátona (palabra esdrújula, por cierto) cuyo máximo exponente en el impresionismo musical es Debussy  y que además de vez en cuando y de forma esporádica se usa en el jazz, en obras como la pieza impresionista para piano titulada «In a Mist» de Bix Beiderbecke. Sin duda un disco de una inteligencia musical abrumadora.

Y ahora os toca a vosotr@s . Este ha sido el viaje a través de mis manos de periodista pero con el corazón de músico. Es el turno de vuestras primeras veces. Este disco merece ser disfrutado de principio a fin, soñarlo tantas veces como la vida os permita y buscar la lectura que os encaje, por que esa parte de la magia y el legado de Pablo López, escribe la banda sonora de la vida de todo aquel que abrace su locura y su libertad.

Fotos: Cristina Sánchez-Moreno, Ruth Morales Jover y David Fraile 

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