Paula Echevarría se mete en la piel de Lucía en «A la Deriva», la nueva ficción de Antena 3 y Boomerang TV. Lucía es la esposa de Héctor, propietario del barco naufragado, y madre de Bruno. Lucía trabaja como armadora junto a su suegra, Dolores, una mujer estricta que no se lo pondrá fácil. Además, tendrá que hacerse un hueco en un mundo principalmente masculino, donde muchos hombres no aceptan de buen grado recibir órdenes de una mujer.
Durante años, Lucía ha vivido sometida a una relación marcada por el maltrato. Sin embargo, la desaparición de Héctor tras el naufragio cambia por completo su vida. Lo que para muchos supone una tragedia, para ella se convierte en la oportunidad de recuperar su libertad, tomar sus propias decisiones y empezar a construir una vida lejos del control de su marido. Poco a poco, Lucía consigue hacerse con las riendas de su vida en todos los ámbitos, tanto en el trabajo como en su entorno familiar y sentimental. En este nuevo camino aparece Tristán, un viejo amigo de la familia con quien vuelve a descubrir el amor y la posibilidad de ser feliz.

Pero cuando Héctor regresa, todo lo que Lucía había conseguido construir se tambalea. Su vuelta no solo amenaza su relación con Tristán, sino también la libertad y la nueva vida que tanto le ha costado conseguir.
Paula Echevarría reconoce que descubrir a Lucía fue una experiencia “espectacular”. A medida que avanzaba en la lectura de los guiones, la actriz pudo comprobar cómo su personaje iba evolucionando hasta convertirse en una mujer mucho más segura y empoderada. “Es un personaje que crece muchísimo a lo largo de los diez capítulos”, explica.
Sobre las escenas de violencia que vive Lucía, Echevarría destaca que la serie ha apostado por mostrarla más allá de la agresión física. “Hay violencia verbal, gestos, miradas… También es interesante mostrar ese tipo de violencia que existe”, señala. Para afrontar estas secuencias, considera fundamental la confianza con su compañero de escena y el acompañamiento del equipo.
A pesar de todo lo que tendrá que afrontar, el mayor miedo de Lucía estará siempre relacionado con una persona: su hijo Bruno.




